
Ninguna flor ha sufrido daños físicos. Psicológicos sí, seguro.
Siempre os cuento lo que como. O lo que ceno. Y casi 13 días después, me doy cuenta de que en realidad mi gran triunfo ha sido… ¡desayunar como es debido!
A los que disfrutamos tanto de la comida, de los grandes homenajes, de los chuletones gigantes… la hora del día en que menos ansiedad tenemos, al menos en mi caso, es al levantarnos. Yo tenía la teoría de que mi estómago a esas horas seguía durmiendo, y por tanto era más fácil no tener que saciarlo con múltiples viandas. Pero creo que me equivocaba…
Si, ya se que los comienzos fueron duros, y los #ChampiLatas (como los bautizó Sole hace unos días) como plato único de cena se hacen incluso raros… pero la realidad es que necesitaba cambiar mis hábitos de forma contundente. Tenía que decirle a mi estómago que ya no más enchentas a partir de las 20h. Y a la cena, por costumbre me dejaba ir cosa mala…
¡Santo remedio! Ahora entiendo lo que es levantarse con apetito. Con ganas de un buen zumo y unas tostadas de pan con tomate o mermelada. Ahora disfruto mucho más esta hora del día, que aunque sigue teniendo al café solo como protagonista, ya se ha ganado a unos figurantes de escepción.
Y la considero imprescindible. Parece que la mente y la voluntad han sido capaces de doblegar al estómago. Otra batalla ganada, pero aún queda mucha guerra por delante…
Pd: ¿Sabéis quien estará mañana poco antes de las 14h en el Come e Fala da Radio Galega? Sí, a mí también me suena, y creo que va a contar alguna que otra cosilla de este blog… Y ya os pido perdón por las disculpas anticipadamente…


Javi, para mí el desayuno es la mejor comida del día, y es que me levanto con un hambre voraz, con lo cuál, te felicito porque hayas cambiado tus hábitos y en lugar de quedar para cenar un buén chuletón, ahora podamos quedar a tomar un buén desayuno.