Estoy malito. Parece que un pequeño virus griposo se ha anclado en mi cuerpo, y lo noto desde la garganta hasta donde termina la espalda. No creo que fuese debido a que me han bajado las defensas, aunque seguro que la bajada de grasas favorece que sea más sensible a estas últimas bajadas de temperatura.
¿Y que hago yo? Pues sigo zampando bien, que tanto la salud como la enfermedad suelen entrar por la boca. Y también sigo las recomendaciones tanto de Marisa como Ariana, mis farmacéuticas de confianza. El resto será tratar de convencer al virus que se vaya pirando, vaya.

